Ya lleva entre nosotros por varios años, una forma de entrenamiento a la que autodenominan “entrenamiento funcional”. La idea es simular con ejercicios, actividades cotidianas, o gestos deportivos con algún tipo de resistencia añadida, intentando de esta forma mejorar en esos deportes, o movimientos cotidianos.

Un ejemplo, para los que no lo conozcan, sería,  ver a un entrenador con toda su buena fe, colocando a su cliente en unas poleas, e indicándole que ejecute su swing con una carga “x” en la máquina, para mejorar el gesto deportivo que utiliza jugando al golf.

Pues bien, no todo lo que parece lógico a primera vista lo es. De normal una persona sin conocimientos adecuados de neurociencia, dará por buena esa intención de hacer un entrenamiento con la polea para que ese cliente mejore su golpeo.

Lejos de ocurrir esta transferencia positiva ( mejorar el golpe de golf, a gracias a ese ejercicio), se provoca justamente lo contrario. Se genera una transferencia negativa, es decir, no solo no ha mejorado la situación del cliente, sino que ha empeorado, al menos por unos momentos.

Pero no solo es que haya empeorado, sino que ese cliente ha corrido el riesgo de lesionarse, al realizar un gesto, posiblemente en una posición poco estable, con una carga añadida, y que podría haber puesto en riesgo su integridad física.

Ahora quiero que entiendas cómo funciona realmente el cerebro, y el cuerpo humano con los movimientos.

Los movimientos idénticos, que realizamos de forma muy repetida, pasan a ser realizados de forma automática, y ni siquiera tenemos que pensar en cómo hacerlos. 

Imagina el cambio de marchas de tu coche. Seguramente el día que te sacaste el carnet estarías pensando en cada uno de los movimientos, de pies y manos, antes de pisar el embrague, o cambiar de marcha.

Sin embargo, a día de hoy subes al coche, y de forma automática arrancas, cambias de marcha, pisas el embrague etc.

Estos movimientos ya automatizados, han generado un mapa neuronal muy marcado. Es como si las señales de las neuronas, de hacer los distintos movimientos, hubieran trazado un mapa, que de tantas veces que se ha repetido deja tal surco, que llega un momento que todo va casi de forma automática y sin pensarlo.  

Hacer por tanto un ejercicio, intentando imitar a otro, pero cambiando la carga, el agarre, etc. será muy parecido, pero no irá por los mismos caminos del mapa que se han creado, sino que tendrá que generar de nuevo, unos nuevos caminos, y por tanto un nuevo mapa.

En este magnífico vídeo entenderás que no es cierto lo que muchas veces nos han contado sobre el entrenamiento «funcional».

 

Entonces, si no funciona, ¿por qué siguen haciendo ese tipo de entrenamientos mal llamados “funcionales”?

Existen 2 respuestas principalmente a esta pregunta:

  1. En muchas ocasiones, la persona que recibe ese estímulo que puede empeorar su técnica deportiva, es lo que se llama en ciencia un “buen discriminador”, y esto simplemente es, que esta persona tiene una grandísima facilidad para crear nuevos patrones neurales, y por tanto es capaz de adaptarse rápidamente a situaciones nuevas.
  2. El estímulo que provoca un entrenamiento llamado “funcional” con cargas añadidas, es tan pequeño realmente, debido al poco tiempo invertido proporcionalmente hablando, que esa posible transferencia negativa, se disipa, y no llega ni a mejorar, ni a empeorar realmente en el gesto deportivo real.

Nosotros en Zep, sí que podemos convertirnos en tu mejor entrenamiento funcional, tanto para tu día a día, como para tu deporte favorito.

La razón es bien sencilla. El trabajo de fuerza que realizamos, por un lado es tremendamente eficiente, y te permitirá tener más tiempo, si así lo deseas, para practicar tu deporte favorito en condiciones normales, y por tanto mejorar en el mismo.

Por otro lado, la propuesta de ejercicios que realizamos en Zep, son movimientos sencillos, y que no se parecen en nada al gesto deportivo que puedas practicar, con lo que se genera una transferencia neutra, ó en otras palabras, sólo te llevas más fuerza, para moverte como tengas que moverte en tu deporte habitual, pero con más fortaleza.